La Biblia y como fui....sanada



No puede fallar.Puedes fiarte de ella.Cuando capte ese principio por primera vez,me di cuenta de que a lo largo de los años la Biblia nunca había sido para mi un libro vivo,un libro vital,si no mas bien una miscelánea de credos,doctrinas y dichos sabios plasmados en papel como tal vez te suceda a ti o a la mayoría de personas que conoces.

Nunca había conocido la eficacia de la Palabra de Dios,ni había creído que pudiera obrar milagros.No se porque no me había nadie revelado antes estas verdades.El hecho es que de repente nació una profunda convicción en mi alma,la certeza de que Dios no podía faltar a Sus promesas.
Toda mi vida me había considerado cristiana, pero nunca había creído de verdad la Palabra de Dios ni había conocido a Cristo personalmente.Fue a raíz de un folletito que tuve esa gloriosa experiencia.Cristo entro a mi vida y me satisfacción completamente.
Mi escepticismo se desvaneció ,así como la sensacion de futilidad y desencanto que me embargaba,y en su lugar surgió en mi corazón una insaciable sed espiritual.
En aquel entonces yo era una invalida.

Llevaba ya mas de cinco años discapacitada.varios médicos me habían declarado incurable.

Sin embargo,después que acepte a Cristo y que mi fe cobro vida,empecé a acudir a El para que me devolviese la salud Rece para que me sanara y espere a que me proporcionara alguna prueba de que había escuchado mi suplica y de que respondería a mi clamor.

Como le sucede a mucha gente,necesitaba ver para creer.
Dios me recordó ciertos versículos de la Biblia para indicarme que debía dar crédito a lo que El decía sin apoyarme en los sentidos,simple y llanamente por que El lo decía.De golpe tuve la convicción de que El había oído mis oraciones y ya me había respondido,que había extendido la mano par salvarme,aunque mi estado físico no había experimentado ninguna mejoría.Era así simplemente por que lo decía Dios.¡Con eso bastaba! al tomar conciencia de ello,mi corazón estallo de alegría.En ese momento nació en mi alma algo que no ha cambiado hasta el día de hoy:una fe inquebrantable en la palabra de Dios.

Una y otra vez,tendida en la cama, repetí en voz baja ¨¨Es la Palabra de Dios,no puede fallar! Es la Palabra de Dios, !El no puede faltar a ella¡¨¨Me pareció ver la Palabra de Dios desplazándose a través de los siglos.invencible,infalible,inagotable,inestingible.Una alegría que no acierto a describir me invadió el corazón comprendi que contaba con una ancla firma a la que aferrarme.

"Me convencí de que Dios había obrado,pues yo había cumplido Sus condiciones."

Ahí estaba su promesa clara y certera,de que no podía faltar a Su palabra y de que no lo . Me propuse no dudar de ella. Entonces lo que me había prometido se cumplió al pie de la letra.
¡Me cure por completo!:

Escrito esta:


" Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él y por su llaga fuimos nosotros curados."
Gracias a Dios!
Fue bellisimo descubrir que "Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos" Hebreos 13.8
Han pasado muchos años desde aquella experiencia,y todavía estoy en óptimas condiciones

(Testimonio de Virginia Brandt Berg,tenia 29 años en el momento en que sano.Después vivió otros 54 años hasta los 83)